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Entrevista al Dr. Abraham Benzaquén: 20 preguntas sobre medicina estética

16 de septiembre de 2026

El Dr. Abraham Benzaquén, con uniforme clínico, ante el rótulo de Clínica Benzaquén

El Dr. Abraham Benzaquén Barchilón es uno de los referentes más consolidados de la medicina estética en España y a nivel internacional. Licenciado en Medicina por la Universidad de Granada, Máster en Medicina Estética, Regenerativa y Antienvejecimiento por la Universidad de Córdoba y Máster en Tricología e Injerto Capilar por la Universidad de Alcalá, el Dr. Benzaquén es director médico de Clínica Benzaquén, en Málaga, y director de Benzaquén Academy, con más de 18 años de dedicación a la medicina estética facial.

Su nombre está asociado a técnicas propias de rejuvenecimiento y embellecimiento facial sin cirugía —como el Lifting BQ, Curvy Cheeks y la Técnica Panther—, presentadas y compartidas en formaciones y congresos nacionales e internacionales.

En la conversación que compartimos a continuación, el Dr. Benzaquén nos aporta la visión de un profesional que combina el rigor científico, la excelencia técnica y una amplia trayectoria formativa al servicio de la profesión. Sus reflexiones sobre las técnicas actuales, la evolución del sector, el papel del equipo clínico y el futuro de la medicina estética son de especial interés para los profesionales que quieran formarse con criterio, seriedad y visión de futuro.

1. Dr. Benzaquén: ¿Cómo nace el concepto del “Lifting BQ” y qué lo diferencia de otros tratamientos de rejuvenecimiento facial sin cirugía?

El Lifting BQ nace de muchos años de experiencia utilizando diferentes técnicas de hilos tensores. Aunque eran eficaces, presentaban una limitación importante: la duración de los resultados. A partir de ahí, y con la base de lo que habíamos aprendido, desarrollamos nuestra propia técnica, perfeccionada y adaptada, que permite una reposición efectiva de estructuras, especialmente en el óvalo facial, con un resultado visible de tensado y redefinición.

Su base técnica diferencial está en el empleo de una hamaca superior y de puntos de fijación ligamentaria, orientados a reposicionar y sostener las estructuras faciales. Ese sistema de soporte es precisamente lo que permite sostener el resultado en el tiempo, especialmente en el óvalo facial.

Lo más destacado del Lifting BQ es su durabilidad: conseguimos una mejoría estética que se mantiene entre 1 y 2 años, pero, sobre todo, logramos frenar el proceso de caída, ya sea facial o en otras zonas donde se aplique durante al menos 2 años. Es una técnica propia desarrollada por el Dr. Benzaquén, pensada para quienes buscan resultados naturales pero duraderos, sin necesidad de cirugía.

Un entorno clínico de este nivel ofrece además un aprendizaje muy valioso para los auxiliares en formación: la observación clínica, el conocimiento de los protocolos asistenciales, la atención al paciente y el trabajo coordinado con el equipo médico, siempre dentro de las funciones propias de su formación y bajo supervisión.

2. ¿Qué resultados busca exactamente con la “Técnica Panther” y para qué tipo de paciente la recomienda?

La Técnica Panther se basa en la aplicación de cócteles muy específicos de activos mediante microinyecciones extremadamente superficiales, que forman pequeñas vesículas controladas en la piel. Esta forma de aplicación permite que los activos actúen justo donde queremos: en la dermis más superficial, prolongando su efecto en el tiempo de forma muy significativa.

Una de sus grandes ventajas es que es prácticamente indolora y con una probabilidad casi nula de provocar hematomas, lo que la hace ideal incluso para pacientes exigentes o con compromisos sociales inmediatos.

Su indicación principal es el trabajo sobre las microarrugas superficiales y la mejora de la calidad de la piel. Puede aplicarse en distintas zonas, como la frente residual, el contorno periocular, el código de barras o las mejillas. Cuando la utilizamos en el contorno de ojos, una zona especialmente delicada y difícil de tratar, hablamos de Panther Eyes, que no es una técnica independiente, sino la aplicación de la Técnica Panther en el área periocular. En esa localización contribuye a mejorar la textura y las líneas finas de la piel sin recurrir a procedimientos más invasivos.

El Dr. Benzaquén aplicando un tratamiento facial a una paciente en su consulta

3. ¿Qué aportan técnicas como “Curvy Cheeks” a la armonización facial femenina?

Curvy Cheeks es una técnica propia de aplicación de ácido hialurónico diseñada para dar soporte al área malar y armonizar el rostro, especialmente cuando se busca una feminización sutil pero efectiva.

Lo que la hace única es su capacidad para generar una curvatura inferior en el pómulo muy fisiológica. El resultado no es un rostro excesivamente angulado ni artificial, sino una proyección suave, natural y elegante que respeta la anatomía y realza la belleza femenina sin exageraciones. Su indicación no responde a una franja de edad concreta, sino a la anatomía y a las necesidades de cada paciente.

Está especialmente indicada en rostros planos o con pérdida de soporte malar, cuando se busca recuperar una transición armónica entre sien, pómulo y mejilla y contribuir al sostén del óvalo facial.

Además, a diferencia de otras técnicas de relleno malar, Curvy Cheeks evita uno de los errores más comunes en armonización facial: amplificar el hundimiento de las sienes o la fosa temporal. Con el tiempo, esta zona tiende a perder volumen, y muchas técnicas al reforzar los pómulos marcan aún más ese contraste, generando un efecto visual poco natural. Esta técnica logra resultados equilibrados y sin rupturas estéticas en la continuidad lateral del rostro.

4. ¿Qué valor tiene hoy crear una técnica propia en medicina estética? ¿Cree que eso define al médico de vanguardia?

Creo que, en ocasiones, se ha abusado del concepto de “crear técnicas propias”. Algunas de ellas, cuando se analizan en profundidad, realmente no aportan valor clínico ni resultados diferentes. Es un riesgo que debemos evitar: innovar por aparentar y no por mejorar.

Ahora bien, cuando una técnica propia sí genera un beneficio real, ya sea por mayor naturalidad, mayor duración o una aplicación más precisa, entonces se convierte en un elemento diferencial tanto para el médico como para su clínica. Es ahí donde la innovación adquiere sentido.

Eso sí, hay que tener cuidado con otro error frecuente: pensar que, por haber creado una técnica, todos los pacientes son candidatos ideales para ella. Nada más lejos de la realidad. Cada rostro, cada estructura y cada deseo del paciente es único. Por eso, el verdadero médico de vanguardia no es quien impone sus técnicas, sino quien escucha, valora y adapta. La medicina de autor, en mi opinión, es aquella que parte del conocimiento, pero sobre todo de la escucha activa.

En mi caso, comparto mis técnicas en congresos internacionales para que otros compañeros puedan aplicarlas y seguir desarrollándolas. Esa es, también, una forma de hacer avanzar la medicina estética.

Fachada de Clínica Benzaquén con el rótulo del centro sobre la entrada

5. ¿Cómo ha logrado consolidar y expandir el proyecto de Clínica Benzaquén? ¿Qué lo diferencia de otras cadenas estéticas?

Expandir una clínica y, más aún, un concepto, no es fruto de la casualidad. Es el resultado de años de trabajo constante, fidelidad a unos principios sólidos y, en el caso de la medicina estética, entender que esto no va solo de belleza, sino de ciencia médica aplicada con responsabilidad.

En Clínica Benzaquén hemos crecido apostando siempre por tres pilares: personalización, seriedad profesional y diagnóstico preciso. Creemos firmemente que un tratamiento excelente comienza con una evaluación impecable, y que ningún procedimiento debe realizarse sin haber escuchado a fondo al paciente y comprendido sus verdaderas necesidades.

Además, buscamos constantemente integrar medicina estética con medicina regenerativa, en un enfoque más global y duradero para nuestros pacientes.

Retrato en blanco y negro junto al logotipo de Clínica Benzaquén

6. ¿Cree que el éxito de una clínica estética depende más del talento médico o del marketing y la marca personal?

Para tener éxito en medicina estética, como en casi cualquier campo, hay que ser, ante todo, un buen médico. Pero también es imprescindible tener visión empresarial. Ser excelente en consulta no basta si nadie conoce tu trabajo.

El marketing, aunque a veces se perciba con recelo en el ámbito médico, es una herramienta necesaria. Si ofreces un servicio de alto nivel pero no sabes comunicarlo, difícilmente podrás sostener tu proyecto en el tiempo. Lo fundamental es ser bueno, pero también hay que parecerlo —y demostrarlo—.

El equilibrio entre competencia clínica y capacidad para posicionarse es clave. Y en Clínica Benzaquén intentamos mantener siempre ese balance, sin renunciar nunca a la calidad médica como eje principal.

7. Forbes Woman ha reconocido su trayectoria profesional. ¿Qué representa para usted este reconocimiento?

Sinceramente, fue una sorpresa. Me contactaron para una entrevista sin adelantarme que derivaría en un reconocimiento de este nivel. Cuando se publicó, fue un honor, claro, pero también un recordatorio de la visibilidad que ha alcanzado nuestro trabajo.

Ahora bien, para mí el mayor reconocimiento sigue siendo otro: ese momento en el que un paciente, tras un tratamiento, no quiere soltar el espejo porque le emociona lo que ve. Eso es lo que da sentido a todo.

8. ¿Cuál es la clave para mantenerse, como lo hace usted, en la cima de la medicina estética, un sector donde surgen nuevas clínicas y profesionales cada año?

La clave está en no perder nunca el entusiasmo. Mantenerse requiere más esfuerzo que llegar, y para lograrlo hay que trabajar cada día con la misma energía, dedicación y atención al detalle que el primer día.

Eso sí, con el tiempo, la presión cambia. Al principio, uno trabaja con ilusión por crecer y destacar. Pero cuando ya te has consolidado, como ocurre en nuestro caso, el buen resultado ya no se celebra: se da por hecho. Y con ello aparece una exigencia constante de no fallar, de no bajar el nivel. Eso genera presión, pero precisamente por eso intento mantener el enfoque: seguir con entusiasmo, con la misma pasión que al principio, para que esa presión no te domine ni te desgaste.

Este espíritu de mejora continua lo trasladamos a todo el equipo. En Clínica Benzaquén no se trata solo de aprender una forma de trabajar, sino de adoptar una mentalidad: hacer las cosas bien, siempre.

Fachada de Clínica Benzaquén en Málaga, con el rótulo del centro sobre la entrada

9. ¿Qué le aporta ser docente en másteres universitarios y que médicos de tan distintos orígenes y nacionalidades aprendan de usted?

Cada día me aporta más. Siempre digo que, cada vez que doy una formación, aprendo más de lo que enseño. Preparar una charla, una ponencia o un taller no solo implica ordenar conocimientos, sino también tomar conciencia de aspectos que, en la práctica diaria, por falta de tiempo, pasan desapercibidos.

Al explicar una técnica, te obligas a analizarla a fondo, a encontrar formas más claras de transmitirla… y eso también mejora la forma en que se la explicas después a los propios pacientes. La docencia te exige precisión, y esa exigencia revierte directamente en una mejor práctica clínica.

Además, compartir con médicos de distintas formaciones y nacionalidades siempre enriquece: las preguntas, las observaciones y los distintos enfoques te hacen crecer como profesional.

Y, por supuesto, me brinda la oportunidad de conocer a muchos colegas de una forma más cercana y especial de lo que suele darse en otros contextos.

10. ¿Qué errores ve más frecuentemente en quienes empiezan en medicina estética?

Uno de los errores más frecuentes en quienes se inician es pensar que la medicina estética consiste únicamente en pinchar un producto para dar volumen o quitar arrugas. Por ejemplo, creer que hacer un labio es simplemente inyectar ácido hialurónico para aumentarlo, o que tratar las arrugas del tercio superior es solo poner toxina botulínica para borrarlas.

Esa visión reduccionista es peligrosa, porque olvida algo fundamental: el rostro es un conjunto, una estructura en equilibrio. Cualquier intervención, por mínima que sea, genera cambios visuales y estructurales alrededor. Si no se entiende eso, se pierde el sentido estético y se corre el riesgo de alterar la armonía facial.

En definitiva, muchos lo simplifican y banalizan al principio. Pero con los años, los que realmente se mantienen en esta disciplina suelen madurar. Y a mí me encanta ver cómo van cambiando ese enfoque, cómo empiezan a valorar la complejidad y la responsabilidad que conlleva nuestro trabajo.

El Dr. Benzaquén realizando una ecografía facial a una paciente antes del tratamiento

11. ¿Qué opinión tiene sobre la proliferación de cursos online sin regulación?

El problema no es que una formación sea online, sino que se presente como suficiente para asumir competencias que requieren práctica supervisada, criterio y responsabilidad. En medicina estética, la formación debe ofrecer una base académica sólida, incorporar práctica adecuada y dejar claros los límites profesionales de cada alumno.

Un diploma o certificado propio no habilita por sí solo para realizar actos médicos ni sustituye una formación práctica, supervisada y rigurosa.

En un sector donde se trabaja con salud, imagen y autoestima, la formación debe ser sólida, acreditada y exigente.

12. ¿Qué consejo le daría a un joven médico que quiere llegar a su nivel profesional?

Le diría exactamente lo mismo que comenté antes: tener pasión. La medicina estética, como cualquier disciplina médica, exige compromiso, formación constante y una gran atención al detalle. Pero sin pasión, todo eso no se sostiene.

Esa pasión tiene que impulsarte a ser constante, a trabajar cada día con ilusión, y también a asumir que el éxito no es una meta, sino una responsabilidad. Porque cuando llegas, no puedes relajarte ni dar nada por hecho. Todo lo contrario: hay que seguir esforzándose para mantenerse y mejorar.

También le diría que no se deje deslumbrar por lo superficial. Que no confunda marketing con medicina. Y que entienda que una buena carrera profesional se construye a base de criterio, ética y trabajo bien hecho. Esa es la base de lo que hacemos cada día en Clínica Benzaquén.

13. ¿Qué papel juegan la psicología y la autoestima en la medicina estética?

La autoestima, su mejora o su mantenimiento, es, en la mayoría de los casos, el principal motivo por el que un paciente acude a una clínica de medicina estética. Así que, realmente, lo es casi todo. No tratamos solo rostros o cuerpos: tratamos cómo se sienten las personas con ellos.

Por supuesto, la imagen no debería ser la base de nuestro bienestar ni de nuestra autoestima. Pero vamos a ser francos: a todos nos gusta vernos bien. Y cuando uno se ve bien, también se siente mejor, más seguro, más en paz consigo mismo.

De hecho, muchas veces el principal cambio que valoro al comparar la foto del antes y del después de un paciente no está en los volúmenes ni en la piel, sino en su expresión. En el “después” suele haber más serenidad, más luz… y, muchas veces, una sonrisa más sincera. Ese gesto lo dice todo.

Por eso es tan importante tener sensibilidad psicológica como médico estético. Saber escuchar, valorar expectativas y preocupaciones, detectar posibles señales de malestar psicológico y actuar con criterio. Porque un buen resultado no solo se mide en milímetros, sino en lo que cambia la forma de mirarse al espejo.

Las cinco áreas de tratamiento de Clínica Benzaquén: essentials, facial, cuidado corporal, wellaging y cabello

14. ¿Cómo se consigue mantener un equilibrio entre belleza natural, armonía facial y demandas de pacientes cada vez más exigentes?

Esta es una muy buena pregunta, porque toca uno de los grandes desafíos del día a día en medicina estética. Una de las cosas de las que más orgulloso me siento con mis pacientes es de haber construido una relación basada en el equilibrio: mejorar sin perder naturalidad.

Pero no siempre es fácil. A veces, las expectativas o demandas del paciente no son compatibles con ese equilibrio. Y ahí es donde entra el verdadero valor del profesional: saber decir “no”, saber educar. En esos casos, lo primero que intento es tener una actitud pedagógica. Explicar con calma que muchas veces “menos es más”, y que no todo lo que piden va a favorecerles realmente.

La mayoría de las veces, cuando el paciente percibe que hablas con sinceridad, que crees de verdad en lo que propones y que tu prioridad es su bienestar, entonces empieza a confiar. Y cuando confían en ti, es mucho más fácil reconducir expectativas y conseguir resultados realmente armónicos.

Cuando una petición no encaja plenamente con mi propuesta, explico los límites y solo realizo el tratamiento si continúa siendo seguro, razonable y coherente con el resultado que considero adecuado. Y cuando lo que se solicita se aleja por completo de mi criterio, prefiero decirlo con la mayor diplomacia posible y hacerles entender que probablemente no soy el médico estético que están buscando.

15. ¿Cree que en el futuro se eliminará por completo la cirugía en favor de técnicas no invasivas?

No lo creo, al menos no a corto ni medio plazo. La medicina estética y regenerativa ha avanzado muchísimo, y sigue avanzando, pero todavía no puede cubrir todas las necesidades en todos los pacientes. Hay casos donde la cirugía sigue siendo la única opción realmente eficaz.

Otra cosa será en el futuro, cuando la medicina regenerativa evolucione lo suficiente y, sobre todo, cuando los pacientes empiecen a entender que los tratamientos preventivos deben iniciarse desde edades tempranas. Si conseguimos que las personas se cuiden antes de que aparezcan los signos marcados del envejecimiento, quizás en muchos casos podamos evitar que llegue a ser necesaria una cirugía.

Pero para que eso ocurra, se necesitan dos cosas: ciencia que avance y pacientes que comprendan la importancia del cuidado preventivo. Mientras tanto, lo ideal será seguir combinando de forma inteligente lo mejor de cada campo.

En Clínica Benzaquén trabajamos con ese enfoque global: unir medicina estética, medicina regenerativa y, cuando es necesario, cirugía, siempre en función de lo que cada paciente realmente necesita.

16. ¿Qué opina de la medicina estética masculina y su evolución en los últimos años?

La medicina estética masculina ha crecido a la par que la medicina estética en general. Hoy en día, hay una mayor conciencia por parte de los hombres de que se pueden lograr resultados naturales y armónicos sin perder su esencia. Esa naturalidad es clave.

Este crecimiento responde sobre todo a una mayor normalización social del autocuidado, a una población más informada y a la demanda de resultados naturales que respeten los rasgos masculinos.

17. ¿Cómo definiría su estilo personal como médico estético en una frase?

Transformar sin desdibujar. Para mí, ese es el resumen perfecto de lo que hago y de lo que busco en cada tratamiento: lograr una mejora real, visible, pero respetando siempre la identidad de cada persona.

Retrato del Dr. Abraham Benzaquén con bata blanca en su consulta de Clínica Benzaquén

18. ¿Cuál ha sido el momento profesional más gratificante de su carrera hasta ahora?

Como médico estético, uno de los momentos más gratificantes fue la primera vez que vino a consulta el hijo de una paciente habitual. Fue la confirmación de que los que rodean a nuestros pacientes perciben resultados naturales y armónicos.

Como formador, fue muy especial asistir por primera vez a una ponencia en un congreso impartida por un antiguo alumno mío. Aquel día, me nombró en su presentación y agradeció públicamente lo que le había aportado. Fue un momento que no olvidaré.

19. ¿Qué lo inspira cada día a seguir innovando en un sector donde ya ha conseguido tanto?

La medicina es una ciencia en continuo desarrollo, y la medicina estética y regenerativa no es una excepción. Aunque hoy logramos muchos resultados satisfactorios, aún hay pacientes con necesidades no resueltas. Eso me impulsa a seguir buscando soluciones.

Saber que aún queda tanto por mejorar, por aprender, por desarrollar… es lo que me mantiene activo, curioso y con ganas de seguir creciendo. Siempre hay algo más que podemos aportar.

20. Si tuviera que elegir una palabra para definir el futuro de la medicina estética, ¿cuál sería y por qué?

Transformadora. Porque creo que la medicina estética del futuro no solo cambiará apariencias, sino también conceptos: la forma en la que entendemos el envejecimiento, la prevención y la salud estética.

Será transformadora no solo para los pacientes, sino también para quienes la ejercemos, porque nos exigirá cada vez más formación, más ética, más sensibilidad. Y porque, bien hecha, la medicina estética tiene la capacidad de transformar desde lo más superficial… hasta lo más profundo.

Perfecto, muchas gracias Dr. Benzaquén, y le vemos en alguna clase con WE Formación en breve.

Gracias. Creo firmemente que la medicina estética no es solo una disciplina técnica. Es una forma de acompañar al paciente, de respetar su historia, de transformarla sin desdibujarla. Por eso, a quienes se están formando, les diría que nunca pierdan la curiosidad, la sensibilidad y el sentido de la responsabilidad. Porque en esta profesión, la técnica se puede enseñar… pero la mirada se forma con tiempo, con criterio y con pasión.

Dr. Abraham Benzaquén Barchilón

Dr. Abraham Benzaquén Barchilón

Director médico de Clínica Benzaquén y director de Benzaquén Academy
Licenciado en Medicina por la Universidad de Granada. Máster en Medicina Estética, Regenerativa y Antienvejecimiento por la Universidad de Córdoba y Máster en Tricología e Injerto Capilar por la Universidad de Alcalá. Más de 18 años dedicados a la medicina estética facial. Docente en másteres universitarios, ponente en congresos nacionales e internacionales y autor de publicaciones científicas. Creador del Lifting BQ, la Técnica Panther y Curvy Cheeks.

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