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Adiposidad localizada: qué es, tipos, causas y clasificación

3 de septiembre de 2026

Profesional midiendo con un plicómetro el pliegue cutáneo del brazo de una paciente

Descubre qué es la adiposidad localizada, sus tipos, causas, clasificación anatómica y los tratamientos médicos y quirúrgicos más utilizados en medicina estética.

Introducción

En el blog de WE Formación creemos que comprender las alteraciones del contorno corporal es fundamental para conocer los tratamientos que actualmente ofrece la medicina estética. La adiposidad localizada es una de las consultas más frecuentes en la práctica clínica y afecta tanto a hombres como a mujeres, independientemente de que exista o no sobrepeso. Su correcta valoración permite diferenciar entre los distintos tipos de depósitos grasos y seleccionar el tratamiento más adecuado para cada paciente.

En este artículo analizamos qué es la adiposidad localizada, cómo se clasifica, cuáles son sus principales causas y qué opciones terapéuticas existen actualmente para mejorar el contorno corporal. Además, repasamos los tratamientos médicos y quirúrgicos más utilizados en medicina estética para abordar este tipo de alteraciones.

Adiposidad localizada

Definición

Según indica la SEME, se considera grasa localizada a aquellos depósitos o acumulaciones de células grasas o adipocitos, normales en su forma y función, que se encuentran en una zona determinada del contorno corporal provocando un aumento local de volumen y una pérdida de la armonía. Se caracterizan por ser resistentes a las dietas rigurosas y a los programas de actividad física, además no dependen del grado de obesidad, ya que pueden presentarse en personas delgadas, con normopeso o con sobrepeso.

La adiposidad localizada es la ubicación del tejido graso en determinadas zonas del cuerpo que provocan una alteración estética del contorno corporal. Esto puede ir acompañado o no de sobrepeso.

Hay dos tipos de adiposidades:

  • Adiposidad localizada primaria: es aquella relacionada con el desarrollo hormonal, siendo generalmente hereditaria. Suele afectar la forma de la silueta corporal a los costados de los glúteos y constituye el clásico pantalón de montar, espalda ("giba") y cara interna de las rodillas.
  • Adiposidad localizada secundaria: está ligada a los malos hábitos alimentarios y la falta de ejercicio físico (abdomen, flancos, papada, brazos, etc.).

La principal diferencia entre ambos tipos de adiposidad es que una adiposidad localizada secundaria responderá bien a una dieta combinada con ejercicio físico, mientras que una adiposidad localizada primaria será muy difícil modificarla únicamente mediante cambios en la alimentación y la actividad física.

Para obtener buenos resultados, se deben distinguir además dos grupos de pacientes: los que presentan adiposidad localizada con sobrepeso y aquellos que únicamente presentan depósitos grasos localizados. También es necesario valorar las características del tejido adiposo, ya sea blando, edematoso (con retención de líquidos) o fibrótico (duro), ya que el tratamiento variará en función del diagnóstico.

¿Dónde suele localizarse?

Las zonas donde con mayor frecuencia aparece la adiposidad localizada son:

  • Abdomen supra e infraumbilical.
  • Caderas.
  • Glúteos y zona subglútea.
  • Muslos.
  • Cara interna de la rodilla.
  • Región submental.
  • Aspecto posterior del brazo.
  • Pantorrillas y tobillos.
  • Región cérvico-dorsal.
  • Zona inferior de la espalda o back rolls.
Manos pellizcando un pliegue de grasa localizada en el abdomen

El tejido graso está influenciado por las hormonas sexuales. La grasa femoroglútea (adiposidad ginoide) es más frecuente en la mujer, mientras que la grasa abdominal (adiposidad androide) predomina en el hombre, en la mujer postmenopáusica y en pacientes con síndrome metabólico.

Clasificación

Clasificación anatómica

Anatómica y fisiológicamente pueden diferenciarse dos capas de grasa a nivel del tejido adiposo subcutáneo.

Grasa superficial o areolar

Se distribuye uniformemente en la mayor parte del cuerpo, siendo más gruesa en las caderas, los muslos y el abdomen.

Se organiza en lobulillos de disposición vertical separados por tabiques fibrosos, responsables en parte del conocido efecto "piel de naranja". Se trata de una grasa de fácil movilización en respuesta a los estímulos lipolíticos.

Grasa profunda o esteatomérica

Se encuentra separada de la grasa superficial por una fascia bien delimitada en determinadas zonas, como el abdomen infraumbilical.

Aumenta generalmente a partir de la pubertad, respondiendo a los patrones de diferenciación sexual. Está formada por lobulillos horizontales de difícil movilización debido a que poseen un mayor número de receptores lipogénicos, especialmente sensibles a la insulina y a los estrógenos.

Diversos factores genéticos y ambientales posteriores al nacimiento pueden favorecer su hiperplasia.

Etiología adquirida

Las principales causas adquiridas de la adiposidad localizada incluyen:

Alimentarias. Por incremento de la ingesta en general y de hidratos de carbono en particular. Se trata principalmente de formas generalizadas de sobrepeso u obesidad, aunque en ocasiones presentan además una lipodistrofia asociada.

Endocrinas. Relacionadas con el sobrepeso y la obesidad favorecidos por alteraciones hormonales, como el hipotiroidismo, el exceso de glucocorticoides, ACTH o determinadas alteraciones hormonales sexuales, como el síndrome de ovario poliquístico asociado al síndrome metabólico. También se ha descrito la posibilidad de desarrollar hiperplasia adipocitaria durante el aumento de peso producido en el embarazo.

Metabólicas. Desde el punto de vista endocrino, el tejido adiposo actúa como un órgano productor de estrógenos a partir de los andrógenos circulantes mediante aromatización. En determinados síndromes adiposos este mecanismo favorece la hipertrofia de los adipocitos.

Farmacológicas. Pueden observarse alteraciones en pacientes con lipodistrofia asociada al VIH, síndrome de Cushing iatrogénico o tras la administración de estrógenos exógenos.

Estilo de vida. El sedentarismo junto con una alimentación inadecuada favorecen claramente la aparición del sobrepeso, la obesidad y la adiposidad localizada.

Tratamiento de la adiposidad localizada

El tratamiento de la adiposidad localizada dependerá del diagnóstico realizado previamente, del tipo de grasa, de su localización y de las características de cada paciente. Para obtener buenos resultados es fundamental diferenciar si existe únicamente grasa localizada o si ésta se acompaña de sobrepeso u obesidad, ya que el abordaje terapéutico será diferente en cada caso.

Actualmente existen diferentes tratamientos médicos y quirúrgicos destinados a reducir los depósitos grasos localizados. En muchos pacientes, estas técnicas pueden combinarse con modificaciones de los hábitos de vida, alimentación saludable y ejercicio físico, siempre bajo la supervisión del profesional sanitario.

Tratamientos médicos

Los tratamientos médicos indicados para la reducción de la grasa localizada incluyen la mesoterapia, la carboxiterapia, la hidrolipoclasia (sola o asociada a ultrasonidos), los ultrasonidos focalizados de alta intensidad, la lipólisis por láser y la criolipólisis. Estos tratamientos pueden complementarse con la indicación de dieta y otros procedimientos, siempre bajo supervisión médica.

Dieta

Indicada en los casos de sobrepeso o de obesidad. Se informará a los pacientes sobre los requerimientos calóricos diarios según la edad, el sexo y el nivel de actividad física.

Mesoterapia

Es una técnica de administración de medicamentos por vía intradérmica con un efecto mecánico y farmacológico. Su acción a nivel local permite el tratamiento de las adiposidades localizadas mediante la infiltración de sustancias autorizadas con efecto lipolítico.

Carboxiterapia

Consiste en la administración subcutánea de dióxido de carbono, un gas incoloro e inodoro que se difunde rápidamente por los tejidos.

Entre otros mecanismos de acción, su aplicación sobre las adiposidades localizadas se basa en su capacidad para activar los receptores β-adrenérgicos con efecto lipolítico sobre la membrana del adipocito.

Técnicas de hidrolipoclasia

Consisten en la infiltración subcutánea (no intradérmica) de sustancias capaces de lesionar el adipocito, pero sin eliminar posteriormente el tejido graso dañado, lo que las diferencia de la liposucción.

Se han descrito varias técnicas:

Hidrolipoclasia química. Utiliza la infiltración subcutánea de suero asociado a sustancias químicas capaces de producir necrosis de la membrana adipocitaria, como la fosfatidilcolina y el deoxicolato.

Estas sustancias no se encuentran autorizadas actualmente en España para su uso inyectable.

Hidrolipoclasia hipoosmolar. Utiliza la infiltración subcutánea de soluciones con una osmolaridad inferior a la del suero fisiológico, capaces de producir lesión de la membrana adipocitaria mediante un mecanismo osmótico.

Hidrolipoclasia ultrasónica. Combina la infiltración de suero (isoosmolar o hipoosmolar) con la aplicación posterior de ultrasonidos de baja frecuencia capaces de favorecer el fenómeno físico de cavitación dentro del panículo adiposo tratado.

Otras técnicas

También existen otros tratamientos que producen lesión de la membrana del adipocito sin necesidad de extraer posteriormente el tejido graso dañado.

Ultrasonidos focalizados

Se trata de ultrasonidos de alta intensidad que pueden focalizarse a una profundidad determinada desde la superficie cutánea para actuar directamente sobre el panículo adiposo mediante un efecto mecánico y/o térmico.

La vibración generada por la onda acústica y el incremento de temperatura provocan la rotura de las membranas de los adipocitos.

Láser lipólisis

Utiliza una cánula mediante la cual se introduce una fibra óptica en el interior del panículo adiposo.

Su mecanismo de acción combina efectos fotomecánicos y térmicos que producen la rotura de la membrana adipocitaria y la desnaturalización parcial del colágeno del estroma, favoreciendo además una mayor retracción cutánea.

Se recomienda especialmente en zonas con escaso volumen de grasa y donde se desea obtener una mejor retracción de la piel, como la cara interna de los muslos.

Al igual que ocurre con los ultrasonidos, se han descrito quemaduras como una posible complicación de esta técnica.

Criolipólisis

Consiste en la destrucción selectiva de los adipocitos mediante la aplicación controlada de frío por vía percutánea, sin producir lesión sobre la piel.

Cavitación

La cavitación es un fenómeno hidrodinámico que se produce cuando se forman burbujas de vapor o gas debido a las variaciones de presión existentes en un líquido.

Posteriormente estas burbujas implosionan, rompiendo las membranas de los adipocitos adyacentes.

Ultrasonidos tipo Narl®

Estos equipos producen un efecto lipolítico mediante la liberación de noradrenalina, aunque actualmente existen pocas referencias bibliográficas que avalen este mecanismo de acción.

Tratamientos quirúrgicos

Cuando los tratamientos médicos no permiten alcanzar el resultado deseado o existe un volumen importante de grasa localizada, puede recurrirse a técnicas quirúrgicas de remodelación corporal.

Liposucción

La liposucción es una técnica quirúrgica incluida dentro de la cirugía del contorno corporal. Consiste en la extracción del tejido graso de una determinada zona del cuerpo mediante la utilización de cánulas de aspiración.

Además de la técnica clásica, con el paso de los años se han desarrollado diferentes procedimientos cuyo objetivo es facilitar la extracción de la grasa y mejorar los resultados obtenidos.

Liposucción asistida por ultrasonidos

El aparato de ultrasonidos actúa enviando una onda de sonido a través de la cánula que destruye los nódulos grasos y facilita posteriormente su extracción, especialmente en las liposucciones de gran volumen.

También suele utilizarse en aquellas zonas donde la grasa presenta una mayor densidad, como puede ocurrir en la espalda.

Su principal ventaja es que el cirujano necesita realizar menos esfuerzo durante la aspiración, ya que el ultrasonido facilita previamente la fragmentación del tejido adiposo.

Como principal inconveniente destacan las posibles quemaduras, sobre todo cuando la cánula trabaja de forma demasiado superficial.

Liposucción asistida por láser

La utilización del láser puede facilitar igualmente el proceso de liposucción gracias a los mecanismos descritos anteriormente en los tratamientos médicos, favoreciendo además una mayor retracción de la piel.

Vibroliposucción

En esta técnica la cánula utilizada para aspirar la grasa incorpora un mecanismo de vibración que reduce el esfuerzo necesario durante la extracción del tejido adiposo.

Su utilización puede resultar especialmente útil en zonas donde la grasa presenta un componente fibrótico importante.

Hidroliposucción

La hidroliposucción utiliza una cánula capaz de introducir simultáneamente una solución tumescente a alta presión mientras se realiza la aspiración de la grasa, facilitando así la extracción del tejido adiposo.

Liposucción asistida por radiofrecuencia

Esta técnica aprovecha el efecto térmico y hemostático de la radiofrecuencia para facilitar la extracción de la grasa localizada y mejorar la retracción de los tejidos.

Lipectomía o dermolipectomía

La técnica de lipectomía o dermolipectomía consiste en la exéresis de piel y tejido celular subcutáneo en aquellas regiones donde, tras la reducción del volumen graso, se prevé un exceso importante de piel.

Este procedimiento suele emplearse cuando la laxitud cutánea impide obtener un buen resultado únicamente mediante técnicas de reducción grasa.

Conclusión

La adiposidad localizada constituye una alteración muy frecuente del contorno corporal y puede aparecer tanto en personas con sobrepeso como en aquellas con un peso normal. Su correcta valoración permite diferenciar el tipo de depósito graso y seleccionar el tratamiento más adecuado en función de las características de cada paciente.

En la actualidad, la medicina estética dispone de un amplio abanico de tratamientos médicos y quirúrgicos que permiten abordar la grasa localizada de forma individualizada. La elección del procedimiento más adecuado siempre debe realizarse tras una valoración clínica completa y teniendo en cuenta los objetivos, las expectativas y las características de cada paciente. Puedes consultar nuestras formaciones en weformacion.com/categorias-de-cursos/medicina-estetica

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