Alopecias más frecuentes en medicina estética: androgenética, areata, efluvio telógeno y otras patologías del cuero cabelludo
30 de septiembre de 2026

Guía clínica sobre las alopecias más frecuentes en consultas de medicina estética: alopecia androgenética masculina y femenina, alopecia areata, efluvio telógeno y otras patologías del cuero cabelludo. Sus causas, diagnóstico y tratamientos. Elaborada por WE Formación.
Hay una pregunta que se repite cada semana en cualquier clínica de medicina estética que trabaja el área capilar: «¿Es normal que se me caiga tanto pelo?». Detrás de esa pregunta puede haber una alopecia androgenética que lleva años avanzando silenciosamente, un efluvio telógeno desencadenado por el parto o una infección reciente, o una alopecia areata que ha aparecido de un día para otro. La respuesta no es la misma en los tres casos, y confundirlas tiene consecuencias reales tanto para el paciente como para la credibilidad del profesional que le atiende.
En WE Formación creemos que conocer las alopecias más frecuentes no es una cuestión exclusiva del médico que realiza el diagnóstico. El auxiliar de medicina estética que trabaja en consulta capilar también necesita esta base — para entender de qué habla el médico cuando le pide preparar el protocolo de mesoterapia con dutasteride, para saber por qué una paciente con efluvio postparto está asustada aunque su pronóstico sea bueno, o para detectar que lo que un paciente describe no encaja con ninguno de los cuadros habituales y conviene derivarlo.
En este artículo explicamos las alopecias y patologías del cuero cabelludo más frecuentes en las consultas de medicina estética: sus causas, su presentación clínica, cómo se diagnostican y qué tratamientos existen. Una base imprescindible para cualquier profesional del sector capilar.
1. La consulta por caída de pelo
Los motivos de consulta de un paciente con problemas capilares son esencialmente dos: la caída de pelo y la falta de densidad capilar. A cualquiera de ellos debe asociarse siempre una historia clínica completa y una cronología detallada: desde cuándo ocurre, cómo ha evolucionado y a qué velocidad. Estos datos orientan el diagnóstico antes incluso de realizar ninguna prueba.
El objetivo de este artículo no es establecer diagnósticos ni pautar tratamientos — esa es labor del médico — sino proporcionar al profesional del sector una comprensión clara de las alopecias más comunes en el entorno de la medicina estética, para trabajar con mayor criterio y eficacia junto al equipo médico.
2. Alopecia androgenética (AGA)
La alopecia androgenética es la forma de alopecia no cicatricial más frecuente. Afecta hasta al 80% de los hombres en algún momento de su vida — al 50% en mayores de 50 años y al 80% en mayores de 70 — y hasta a un 40% de las mujeres. Se trata de una pérdida de pelo progresiva y de base genética y hormonal, en la que la dihidrotestosterona (DHT) — derivada de la testosterona por acción de la enzima 5-alfa-reductasa — provoca la miniaturización progresiva del folículo piloso hasta que deja de producir pelo visible.

2.1. Patrones de afectación en hombres (MAGA)
En la alopecia androgenética masculina (MAGA) existen varios patrones de distribución:
Patrón mediterráneo: el más frecuente. Afecta a la zona frontal y la coronilla, que confluyen progresivamente en la zona parietal.
Patrón frontal: afecta a la zona frontal respetando la coronilla.
Patrón nórdico o anglosajón: afecta a las entradas, la zona parietal y la coronal, dejando un mechón central.
Patrón difuso: mantiene la línea de implantación pero afecta a la zona frontal, parietal y coronilla de forma generalizada.
Para clasificar el grado de afectación se utiliza la escala de Norwood-Hamilton, que comprende 7 grados de severidad creciente.
2.2. Afectación en mujeres (FAGA)
La alopecia androgenética femenina (FAGA) presenta un patrón diferente al masculino: habitualmente se mantiene la línea de implantación frontal pero se produce un adelgazamiento difuso en la zona central del cuero cabelludo. Para clasificar su grado se utiliza la escala de Ludwig, que comprende 3 grados.

2.3. Diagnóstico
El diagnóstico se apoya en la historia clínica, la exploración y pruebas complementarias como la tricoscopia. En la tricoscopia es característica la miniaturización del tallo piloso: se observan tallos de diferente calibre, unos gruesos y otros muy finos, lo que refleja el proceso de degeneración folicular progresiva. El Pull test — prueba que consiste en tirar suavemente de un mechón de pelo para evaluar cuántos tallos se desprenden — suele ser negativo en la AGA, lo que indica que no hay una caída activa masiva sino una reducción progresiva del calibre.
2.4. Tratamientos
Los tratamientos aprobados para la alopecia androgenética son:
- Finasteride oral: inhibidor de la 5-alfa-reductasa tipo II. Tratamiento de referencia en hombres.
- Minoxidil tópico: al 2% para mujeres y al 5% para hombres.
Entre los tratamientos de segunda línea se encuentran el dutasteride, el minoxidil oral, la mesoterapia con dutasteride y la fototerapia con LED (LLLT).
3. Alopecia areata (AA)
La alopecia areata es un tipo de alopecia no cicatricial de origen inmunitario que afecta a aproximadamente el 2% de la población en algún momento de la vida. Es frecuente en niños y adultos jóvenes, puede manifestarse a cualquier edad y sin predominio entre géneros. Existe una predisposición familiar — hasta el 10-20% de los pacientes tiene algún familiar afecto — y se ha descrito también su relación con factores desencadenantes como el estrés, infecciones y alteraciones dietéticas.
Su mecanismo es autoinmune: el sistema inmune del propio paciente ataca el folículo piloso, alterando su fase de anagen y provocando una caída brusca del pelo en las zonas afectadas.
3.1. Presentación clínica
La alopecia areata se presenta en forma de placas alopécicas bien delimitadas, generalmente de forma circular, que pueden aparecer en cualquier parte del cuero cabelludo. Los pacientes suelen referir que de un día para otro han detectado una zona sin pelo, lo que genera una preocupación importante. Según su extensión, se distinguen varios tipos:
- AA en placa única: una sola placa alopécica circunscrita.
- AA multifocal: múltiples placas distribuidas por el cuero cabelludo.
- AA total (AAT): afecta todo el cuero cabelludo.
- AA universal (AAU): afecta también a cejas, pestañas y resto del cuerpo.
- AA de la barba: afectación exclusiva o predominante de la zona facial en hombres.
3.2. Diagnóstico y pronóstico
A diferencia de la AGA, el Pull test en la alopecia areata suele ser positivo en los bordes de la placa alopécica, lo que indica actividad de la enfermedad. Al ser una alopecia no cicatricial, el folículo piloso permanece intacto y el cabello puede recuperarse. Sin embargo, el curso de la enfermedad es impredecible: puede resolverse espontáneamente, mantenerse estable o progresar.
3.3. Tratamientos
Actualmente no existe ningún tratamiento que modifique el curso natural de la enfermedad. Sin embargo, se emplean diversas estrategias para favorecer la recuperación del pelo en las zonas afectadas: corticoides intralesionales o sistémicos, inmunoterapia de contacto, fotoquimioterapia y otros inmunosupresores. Es fundamental transmitir al paciente que, al tratarse de una alopecia no cicatricial, el cabello perdido puede recuperarse.
4. Efluvio telógeno
El efluvio telógeno se define como una caída de pelo superior a la habitual — más de 100-150 pelos al día — que se manifiesta como una reducción perceptible de la densidad capilar. Es una pérdida de pelo no cicatricial y uno de los motivos de consulta más frecuentes, especialmente en mujeres.
Se produce cuando una situación estresante para el organismo — el parto, una cirugía, una infección, una dieta extrema, una anemia ferropénica, la infección por COVID-19, entre otras — provoca que un porcentaje mayor del habitual de folículos pase bruscamente de la fase anagen a la fase telogen. El resultado es una caída masiva de pelo que suele manifestarse dos o tres meses después del factor desencadenante, cuando esos tallos entran en fase de caída.
4.1. Presentación clínica
Las pacientes acuden muy asustadas, describiendo una caída de pelo en exceso. Algunas incluso evitan lavarse o secarse el pelo por temor a arrancarlo. Es importante explicarles que esos tallos ya estaban destinados a caer independientemente de la manipulación capilar, como consecuencia del estrés que sufrió el organismo meses atrás. A diferencia de la alopecia areata, no existen zonas con ausencia total de pelo: la caída es difusa. El Pull test suele ser positivo, lo que confirma la actividad del efluvio.
4.2. Pronóstico y tratamiento
El efluvio telógeno es un cuadro que se autoresuelve con el tiempo una vez que el factor desencadenante desaparece y el organismo recupera su equilibrio. Sin embargo, existen terapias que pueden acelerar la recuperación capilar: el minoxidil tópico, la mesoterapia con PRP y la mesoterapia vitamínica son las opciones más utilizadas en el contexto de la medicina estética.
5. Otras alopecias y patologías del cuero cabelludo
Existen otras alopecias que, si bien son menos frecuentes en las consultas de medicina estética, es importante conocer para realizar una derivación adecuada al especialista correspondiente cuando se detectan:
Alopecia frontal fibrosante: alopecia cicatricial caracterizada por el retroceso progresivo de la línea de implantación y atrofia cutánea en la zona afectada. Su frecuencia ha aumentado considerablemente en los últimos años, especialmente en mujeres postmenopáusicas, aunque su causa exacta sigue siendo objeto de investigación.
Tiña capitis: pérdida capilar causada por una infección fúngica del folículo piloso. Más frecuente en niños. Requiere tratamiento antifúngico específico y derivación al dermatólogo.
Liquen plano pilar: alopecia cicatricial inflamatoria en la que el sistema inmune ataca el folículo piloso de forma progresiva e irreversible. Requiere diagnóstico histológico y tratamiento especializado.
Foliculitis decalvante: alopecia cicatricial caracterizada por grandes áreas afectadas con signos inflamatorios activos, como pústulas y costras, en respuesta exagerada a un estímulo bacteriano. Puede dejar cicatrices permanentes si no se trata a tiempo.
Tricotilomanía: trastorno psiquiátrico en el que el paciente se arranca el pelo de forma recurrente e involuntaria, produciendo zonas de alopecia irregulares de bordes caprichosos. Requiere abordaje psicológico o psiquiátrico además del tratamiento capilar.
En todos estos casos, el papel del profesional de la clínica estética es reconocer que el cuadro excede el ámbito de actuación habitual de la medicina estética y orientar al paciente hacia la derivación adecuada, sin generar alarma innecesaria pero con la claridad suficiente para que el paciente comprenda la importancia de consultar al especialista.
Conocer las alopecias: por qué marca la diferencia en consulta
En la consulta capilar, el auxiliar de medicina estética es muchas veces el primero en escuchar al paciente. Y lo que ese paciente dice en esos primeros minutos — cuándo empezó la caída, si fue de golpe o progresiva, si tiene familiares con el mismo problema, si ha pasado por una situación de estrés intenso recientemente — es información clínica valiosa que el médico necesitará. Un auxiliar que conoce las diferencias entre una alopecia androgenética, un efluvio telógeno y una alopecia areata sabe qué preguntar, sabe qué anotar y sabe cómo orientar al paciente mientras espera la consulta médica. No hace el diagnóstico — eso es responsabilidad del médico — pero contribuye a que el proceso sea más eficiente, más preciso y más humano. Eso es exactamente lo que forma WE Formación.
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