Cómo responder a las preguntas en una entrevista de trabajo

Te estás preparando para esa llamada que estás esperando y tengas que enfrentarte a una situación que puede cambiar tu vida: una entrevista de trabajo. Es normal que sientas estrés ante esta situación, ya que es un paso decisivo hacia tu futuro. Sin embargo, si te preparas de manera adecuada, tu seguridad aumentará y, con ella, tus posibilidades de éxito.

Ninguna entrevista es igual que otra, pero sí hay ciertas preguntas que suelen repetirse, y a veces pueden resultar difíciles de responder. A continuación, te recopilamos las preguntas más frecuentes en una entrevista de trabajo, ¡sigue leyendo y no te pierdas nuestros consejos!

1. ¿Cuáles son tus fortalezas y debilidades?

Para contestar correctamente a esta pregunta, el primer paso es informarte sobre la empresa y las características del cargo. Sabiéndolas, averiguarás qué tipo de profesional buscan y podrás contextualizar tu respuesta. Debes ser sincero/a y hablar con normalidad. No es un examen, así que no te estreses por intentar destacar.

  •  Son tus fortalezas las que te hacen diferenciar del resto. Analiza tu currículum, seguramente encontrarás algo en específico que puedas destacar en relación con el puesto ofertado. Aquello que puedas aportar a la organización será lo verdaderamente determinante. Quizá tu nivel de inglés no sea demasiado alto, pero dominas a la perfección un programa informático, ¡céntrate en él!
  • En cuanto a las debilidades, la clave reside en saber transformar un discurso que podría ser negativo en otro mucho más positivo. Puedes hablar de defectos que tenías en tu pasado y que has sabido superar gracias a tu esfuerzo.

En esta cuestión, nunca hables o defectos del tipo “soy demasiado perfeccionista”, ya que es una respuesta tan manida que los recruiters están hartos de escucharla. La actitud cobra gran importancia, no te muestres vanidoso con tus puntos positivos, así como tampoco debes caer en el error de hablar sobre tus debilidades autocompadeciéndote, dando una sensación de inferioridad. Habla con sinceridad y sin interpretar el papel de alguien que no eres.

– ¿Por qué quieres cambiar de trabajo?

Esta pregunta se formula para conocer el nivel de compromiso con la empresa en la que trabajas, además de la motivación que te despierta el puesto de trabajo que te ofrecen. Ten en cuenta que uno de los principales objetivos que persiguen las organizaciones es fidelizar al talento y reducir la tasa de rotación, por lo que tus motivos para querer cambiar de trabajo deben ser sólidos.

La clave de esta cuestión es abordarla de manera positiva, en relación con tu crecimiento personal y profesional. No menciones aspectos negativos del trabajo en el que te encuentras, sino lo que quieres obtener al cambiar de trabajo. Algunas respuestas adecuadas son:

  • “Hace tiempo que conozco su empresa y me gustaría formar parte de su equipo.” Con ella dejas claro que tu deseo es ingresar en la compañía por su propia reputación, oportunidades o su situación en el mercado.
  • “Quiero asumir nuevas funciones y tareas. También adquirir nuevos conocimientos y manejar herramientas con las que no he podido trabajar anteriormente.” Una respuesta como esta refleja tu deseo de desarrollarte profesionalmente y buscar una superación personal.
  • “Estoy a gusto en mi puesto actual, sin embargo, me gustaría evolucionar y enfrentarme a nuevos retos para crecer profesionalmente, y en mi compañía, por el tipo de organización, no es posible.” Esta es una forma de mostrar ambición y a la vez poner en valor a tu actual empresa, algo positivo.

– ¿Por qué te interesa este puesto? (Si es de un sector diferente al de tu formación)

En la actualidad, resulta frecuente que muchos profesionales trabajen en ámbitos que no son afines a su formación, pero el recruiter necesitará razones sólidas por las que tomas esa decisión. Hay ciertos motivos que nunca debes mencionar, como:

  • “Por necesidad”, ya que parece que es lo primero que has encontrado y realmente no te interesa el puesto.
  • “Por el salario” muestra falta de compromiso. Sin embargo, sí puedes indicar que buscas un trabajo que te ofrezca seguridad y estabilidad.
  • “Para afrontar mis gastos mientras me sale un trabajo de lo mío”, con una respuesta así, mostrarías una falta de profesionalidad y parecería que solo buscas pasar el rato.

Para responder adecuadamente, debes tener unos conocimientos previos de la empresa en cuestión y del cargo, piensa en cuáles de tus habilidades pueden encajar a la perfección y qué puedes ofrecer. También puedes destacar aquello que sientes que la empresa te puede aportar, como:

  • Su cultura corporativa y valores.
  • La metodología de trabajo.
  • Buen ambiente laboral.
  • Conocimientos y experiencias transversales.

– ¿Cuál es el salario que quieres recibir?

Nunca resulta agradable hablar de dinero si no existe confianza entre las dos personas de la conversación. No obstante, es bastante frecuente que el recruiter se interese por tu salario anterior o por la cantidad de dinero que estimas recibir por tu trabajo. Lo hace por dos motivos: para comprobar cómo valoras tu trabajo y si te ajustas al presupuesto que la empresa tiene asignado a tu perfil.

La mejor respuesta que puedes ofrecer es un rango, en vez de una cifra exacta. Harás entender al entrevistador que tienes flexibilidad en ese aspecto. Si además incides en lo mucho que valoras en resto de condiciones al margen del salario (horarios, conciliación, formaciones…), ganarás más puntos.

Una vez que menciones una cantidad o rango, debes justificar por qué consideras que la mereces, con motivos sólidos como tu experiencia, conocimientos y habilidades, así como tus logros profesionales anteriores.

– ¿Cómo afrontas una situación de mucho estrés?

En la gran mayoría de empleos se viven ciertos momentos de tensión o presión. Tu comportamiento, en respuesta a esos estímulos, afecta a cómo desempeñas tu trabajo, así como al ambiente que se genera a tu alrededor. Saber cómo los manejas es una de las cuestiones que más preocupa a las empresas a la hora de contratar a una persona.

Para responder correctamente a esta pregunta, lo ideal es poner un ejemplo de cómo has gestionado con éxito una situación de estrés en tu antiguo trabajo y qué hiciste para superarla.

Es recomendable evitar ciertos fallos como los siguientes:

  • Recrearte con situaciones personales o concretas que te produzcan estrés. Debes mostrar una faceta de superación, no de fragilidad.
  • Hacer creer al entrevistador que nunca te sientes presionado.
  • Hablar sobre una determinada situación en la que no había realmente un elemento de presión y, sin embargo, te has sentido estresado.

Prepararte adecuadamente para las preguntas más difíciles en una entrevista de trabajo, hará que tus posibilidades de conseguir el puesto al que aspiras aumenten. No se trata de aprenderte las respuestas de memoria, sino de hacer un ejercicio previo de autoanálisis y de contar con los recursos que te permitirán desenvolverte adecuadamente. La experiencia te ayudará, y pronto descubrirás qué fórmulas te funcionan mejor para reflejar tu faceta más profesional.

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